Programas

Enseguida están los programas que Buen Vecino ofrece actualmente o están en desarrollo y ofrecerá en breve:

 

Talleres de Conoce Tus Derechos

Estos talleres están diseñados para brindar apoyo a una diversidad de comunidades (estudiantes universitarios y k-12, trabajadores y sus familias) al tomar conciencia de sus derechos como miembros de sus comunidades por la sencilla razón de ser seres humanos. Los talleres Conozca sus Derechos (CSD) informan a los destinatarios sobre sus derechos y cómo utilizarlos en una variedad de escenarios de la vida cotidiana (hogar, calle, lugar de trabajo, escuelas ...) Buen Vecino ofrece estos talleres a petición de cualquier grupo de inmigrantes u organizaciones que trabajan para proteger a los inmigrantes en el condado de Ventura. Estamos preparados para trabajar con universidades, distritos escolares unificados, iglesias, empleadores, fundaciones y organizaciones comunitarias y adaptamos nuestros talleres a las necesidades específicas de nuestro público.

Apoyo a Clubes de Dreamers– DACA

Buen Vecino trabaja con universidades y distritos escolares unificados que ya tienen clubes de Dreamers o que están interesados en apoyar a los destinatarios de DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) que desean crear el club de sus Dreamers. Llevamos a cabo esta actividad en conjunto con organizaciones locales que ya cuentan con una amplia experiencia en el apoyo a estudiantes inmigrantes en nuestras comunidades.

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Incrementando la toma de conciencia - La economía política de la inmigración y nuestras responsabilidades sociales

 

Buen Vecino brinda mayor conciencia acerca de las causas subyacentes y los efectos de la inmigración y las responsabilidades inherentes que tenemos como miembros de nuestra comunidad. La inmigración se aborda habitualmente centrándose en los efectos de la inmigración en nuestras comunidades. En marcado contraste, es extremadamente raro encontrar un análisis sobre las razones por las cuales las personas abandonan sus países de origen y corren el riesgo de emigrar a otros países. Las personas migran por muchas razones, pero algunas de las más frecuentes son las económicas o la alta incidencia de violencia. Más de uno de cada cinco miembros de nuestras comunidades en el condado son inmigrantes. De acuerdo con la encuesta American Community Survey de 2011, en el Condado de Ventura había 182,987 inmigrantes o el 22% de la población. CAUSE estima que hay más de 71,000 personas indocumentadas en el condado de Ventura. En nuestro país la gran mayoría de los inmigrantes provienen de México y la razón principal durante décadas ha sido económica, seguida más recientemente por un aumento de la violencia, ya que las condiciones económicas y sociales se han deteriorado en sus lugares de origen. De esto podemos colegir que la gran mayoría de los inmigrantes en Ventura son refugiados económicos.

Los factores económicos que obligan a muchas personas a huir de sus países de origen como refugiados económicos tienen sus raíces en las condiciones sistémicas económicas impuestas sobre ellos que han destruido cualquier oportunidad de disfrutar de una vida digna en sus propias comunidades. Muchas de estas condiciones son impuestas por un sistema global en el cual los gobiernos tienen una responsabilidad fundamental. Desde que se implementó el TLCAN en 1994, se perdieron más de dos millones de empleos solamente en las comunidades rurales de México, mientras que los agricultores estadounidenses inundaron los mercados mexicanos con productos agrícolas que gozan de grandes subsidios del gobierno federal estadounidense. Además, se han perdido cientos de miles de puestos de trabajo en las zonas urbanas. Por esta razón los salarios reales se han deteriorado consistentemente y han perdido dos tercios de su valor en las últimas tres décadas. Como consecuencia, la gran mayoría de los trabajadores en México padecen un sistema de trabajo moderno esclavo impuesto deliberadamente por los gobiernos de México y Estados Unidos que les impide tener acceso a una vida digna.

Por otro lado las corporaciones estadounidenses han trasladado muchos empleos y han creado muchos otros empleos en México con el fin de beneficiarse de costos de mano de obra dramáticamente más bajos. Esta es su principal motivación en su lógica de toma de decisiones. Desde luego esto también ha dejado a cientos de miles de trabajadores estadounidenses en el desempleo o con trabajos que pagan salarios mucho más bajos. Como resultado, las corporaciones han podido aumentar su eficiencia y competitividad dramáticamente, aumentando su utilidad en la inversión y el valor para sus accionistas. Además los salarios mucho más bajos que pagan a sus trabajadores mexicanos en México sirven para subsidiar los salarios mucho más altos que pagan a los trabajadores que aún tienen en sus operaciones en los Estados Unidos. Finalmente, nosotros como consumidores también nos beneficiamos enormemente de estas estructuras económicas, ya que los salarios mucho más bajos que las empresas estadounidenses les pagan a los trabajadores mexicanos les permiten ofrecernos sus productos y servicios a precios mucho más competitivos. De aquí que los salarios de hambre en México también subsidian los precios al consumidor que disfrutamos para los bienes y servicios que consumimos. Las terribles condiciones de subsistencia impuestas a los trabajadores mexicanos por las corporaciones estadounidenses se traducen en beneficios para sus accionistas, para los salarios de los trabajadores estadounidenses y para los precios que pagamos como consumidores.

Estas estructuras son sistémicas, por lo que se replican globalmente. Muchos de los productos que compramos en nuestras tiendas provienen de países en la periferia del sistema, como China, Vietnam y muchos otros que pagan salarios mucho más bajos a sus trabajadores y que están lejos de ser salarios dignos. No obstante, la gran mayoría de nuestros inmigrantes en Ventura provienen de México. Para empeorar las cosas, el sistema global impulsado por EUA, que los desplazó de sus lugares de origen y los trajo a nuestras comunidades, subsecuentemente los incrimina a través de las autoridades federales de inmigración y los obliga a vivir en nuestras comunidades con el temor permanente de ser encarcelados y deportados.

Nosotros, como ciudadanos, compartimos una parte importante de la responsabilidad en esta situación. Primero, porque hemos permitido a nuestros gobiernos imponer un sistema de explotación en México en colusión con los gobiernos mexicanos. Ambos gobiernos han trabajado habitualmente en colusión para imponer las estructuras que proporcionan a las corporaciones estadounidenses y a sus socios en México la maximización de su eficiencia, competitividad y, en última instancia, el valor de sus accionistas. Las corporaciones y sus inversores institucionales son los verdaderos constituyentes de ambos gobiernos. En la práctica, ambos gobiernos trabajan diligentemente en asociación para proteger y mantener este statu quo. Segundo, porque nos beneficiamos como consumidores por los costos de mano de obra mucho más baratos que permiten precios mucho más bajos para nuestra actividad de consumo.

Éticamente, no podemos tener todo. Si no queremos que las personas sigan huyendo de sus países por la razón antes mencionada, debemos eliminar las causas de la inmigración. Por otro lado, si apreciamos todas las contribuciones que los inmigrantes hacen a nuestras comunidades, no podemos permitir que nuestros gobiernos los incriminen como si estuvieran violando las leyes perversamente y no debido a las condiciones que forzosamente les impusieron nuestros gobiernos y las corporaciones globales. En otras palabras, no debemos permitir que el sistema los explote en sus lugares de origen y luego los trate como criminales por buscar una vida digna en nuestras comunidades. En consecuencia, lo mínimo que podemos hacer es primero informarnos sobre las complejidades de la inmigración y luego trabajar para cambiar las estructuras que han desplazado a tantos millones de mexicanos y personas de muchos otros países en beneficio de las corporaciones globales y de sus inversores institucionales.

Si queremos resolver los problemas de la inmigración no hay otra forma de hacerlo sino abordando las causas raíz en lugar de sus efectos. Si obligamos a nuestros gobiernos a dejar de apoyar el sistema de explotación laboral en México y paulatinamente los trabajadores comienzan a ver que sus salarios reales aumentan a niveles donde puedan disfrutar de una calidad de vida digna para ellos y sus familias, dejarán de huir como refugiados económicos y permanecerán en sus propias comunidades. Si se quedan, será porque tendrán mayores ingresos disponibles. Esto aumentará la demanda de bienes y servicios en México, lo que también generará muchos empleos nuevos tanto en México como en Estados Unidos conforme nuestras economías sigan estando inextricablemente unidas. Si comenzamos hoy a tomar conciencia y a organizarnos para abordar las verdaderas razones detrás de la inmigración, gradualmente estaremos reemplazando a un sistema depredador perverso por un círculo virtuoso que resolverá muchos problemas sociales importantes en nuestras comunidades y beneficiaría a todos de manera sostenible.

Buen Vecino trabaja actualmente para preparar presentaciones que aborden las causas de la inmigración con la esperanza de que al aumentar la conciencia en nuestras comunidades podamos ejercer presión para poner fin a un sistema que beneficia enormemente a las corporaciones y produce pobreza extrema y desigualdad que nos afecta a todos negativamente.

Deslice abajo para leer el texto completo

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Estamos preparados para dar presentaciones sobre este tema sumamente importante, que rara vez abordan los medios de comunicación y el gobierno, a solicitud de organizaciones interesadas en el entuerto de los inmigrantes y que están interesadas en conocer las causas fundamentales de la inmigración. Si desea programar una presentación, contáctenos y con gusto concertaremos una fecha y hora convenientes para todos.